Empire State Building, Nueva York
Subir al Empire State Building es una de las atracciones más cautivantes de la ciudad. Es muy interesante el panorama desde lo más alto, especialmente al horario de la puesta del sol. En el número 350 de Fifth Avenue, entre las calles 33 y 34, encontramos a este gigante.
Se trata de uno de los edificios emblemáticos de Manhattan, con una altura total de 443,2 metros –incluyendo los 62 metros de antena–, a los que se accede por 1.860 escalones, aunque seguramente resulte más cómodo emplear alguno de 72 ascensores que nos permiten acceder a sus magníficos miradores ubicados en las plantas 86 y 102.
Sus 102 pisos supieron ser en el pasado la admiración del universo, al ser el edificio más alto del mundo con 450 metros de altura. Pero en la década del setenta quedó desplazado de su trono por nuevas edificaciones de este estilo como la torre Sears en la ciudad de Chicago.
Sin embargo, todo lo relacionado con esta torre sigue siendo tremendo: La superficie útil es de 650.000 metros cuadrados y en total suma 6.500 ventanas, 73 ascensores y más de dos millones y medio de visitantes al año.
El Empire State Building es conocido por todo tipo de acciones: desde los suicidas que lo elegían como emblema hasta los productores de cine, que colocaron aquí a King Kong entre otras estrellas.
La visita por el día resultará muy interesante, dado que Manhattan es impresionante y podremos observar toda la isla y parte de los alrededores desde la cima del Empire State. Si subimos de día es conveniente hacerlo en un día soleado y claro y de esta manera podremos contemplar mejor los edificios. Como segunda opción, podemos decir que también es muy recomendable realizar el ascenso durante la noche, para contemplar el juego de luces de Nueva York.
